Setúbal, una pequeña ciudad portuguesa en los alrededores de Lisboa es la cuna del mejor entrenador de fútbol en la actualidad. Con José Mourinho no hay matices, o lo admiras o lo odias, pero indudablemente no puedes ser indiferente. Mou pertenece a ese grupo de entrenadores que se convierten en el centro de los equipos a los que dirige, que es capaz de sacar lo mejor de su escuadra y lo peor de los rivales a los que se enfrenta.Mourinho siempre será un malentendido, porque en realidad pocas personas son las que observan la totalidad de los juegos de sus equipos y se centran en los partidos importantes. En este tipo de encuentros es en los que aparece la parte pragmática del entrenador y en los que plantea el juego de acuerdo a las condiciones del mismo y no al estilo definido de la plantilla. Si el día de ayer Guardiola hubiera entendido que tenía que ser más vertical y no marear la pelota, y que el fútbol se gana con goles y no con juego bonito, seguramente hoy no estaría escribiendo esto.
Es precisamente por partidos como el de ayer que al portugués se le acusa de ser un técnico extremadamente defensivo. Creo que deberíamos hacer una diferencia entre defensivo y defensivista, un estilo defensivo entiende que la defensa el es pilar fundamental para la creación y el equilibrio del juego del equipo, y por lo tanto todos los jugadores tienen que saber defender, y el defensivista es que el juega a defenderse y en el que todos los jugadores defienden.
El partido que planteó Mourinho el día de ayer fue uno de los más defensivos en su carrera, eso es cierto. Mucho se le criticó y se valoró como injusto su pase a la final, pero el Inter supo manejar los dos encuentros y atacar cuando era necesario así como defender la ventaja en su oportunidad. La estrategia demostró ser más importante que el romanticismo, y el portugués entendió perfectamente que atacar y tratar de quitarle la pelota al Barca en su casa hubiera sido un suicidio (Madrid y Arsenal lo han pagado). Es por esta razón que Mourinho renunció al planteamiento que había utilizado durante toda la Champions y creo un “Mouro” impasable para un Zlatan apático, un Xavi acorralado y un Messi que nos sigue demostrando que Chuck Norris no juega Play Station entre semana.
Pero si tomamos en general la carrera del estratega de Setúbal podemos darnos cuenta que efectivamente es un entrenador defensivo al priorizar el orden, pero que es capaz de atacar con todos los hombres cuando es necesario. En el partido de ida jugó con tres hombres adelante de Sneijder, y no olvidemos que en partido de la fase de grupos ante el Rubín sacó un once titular que incluía a Balotelli, Eto'o, Milito, Sneijder, Stankovic, y si hubiera tenido a Pandev, éste hubiera jugado también. Como bien diría Axel Torres, la mitología popular ha hecho creer que Mou es conservador, defensivo y cobarde, pero en realidad es el único argumento en contra que se encuentra ante un técnico que ha demostrado ser capaz de adoptar en cada situación, en cada campo, ante cada rival, el estilo y el esquema que más conviene.
Hablando de mitos, el de Mou es tan grande que ya se le ha comparado con Helenio Herrera, el único entrenador capaz de ganar una copa de campeón de Europa con el Inter, y que tal y como el portugués, el argentino era polémico, arrogante, ganador, presuntuoso y odiado por muchos, pero un odio alimentado como respuesta a su éxito.
Los dos son técnicos que entienden que el fútbol es más que 22 jugadores, un árbitro y cuestiones tácticas. Comprenden la existencia de un elemento adicional y decisivo, el estado de ánimo de los futbolistas y como diría Valdano un equipo es un estado de ánimo. Maestros de la psicología motivan a sus jugadores enseñándoles que el único camino es la victoria, provocadores, mentirosos cuando es necesario, saben como desviar la atención de sus jugadores para quitarles presión y absorberla para sí mismos.
A Mourinho se le critica de resultadista, pero al final los resultados son los que cuentan, y resulta que Mou es un ganador. La forma en la que venció en el Camp Mou mostró una faceta que algunos han llamado maquiavélica, en el entendido de que el fin justifica los medios y si había que jugar sin delanteros para frenar al Barcelona, entonces así sería.
Los que no encuentran razón en el estilo de juego de Mourinho lo llaman anti-fútbol, pero no comprenden que este deporte se nutre también de este tipo de actuaciones, de gestas heroicas como la nerazzurri el día de ayer. Aún jugando con 10 jugadores gran parte del partido pudieron detener al mejor equipo del mundo. Decía Helenio, que se jugaba mejor con 10 que con 11, y el día de ayer el equipo dirigido por el portugués realizó mejor su trabajo que la escuadra catalana.
Esa es la gran virtud de Mourinho, cuando vienen los partidos importantes su figura se agiganta, el “special one” como lo conocían en Londres ha aprendido a manejar perfectamente los tiempos antes del partido y los juegos mentales que eso conlleva (la estancia de Figo en la banca) y una vez en el campo es capaz de mejorar el rendimiento de sus jugadores a través de la elección del planteamiento correcto; siempre con un as en la manga.
El portugués es enemigo de aquellos que proclaman la belleza del juego como la única verdad del fútbol. No aspira a crear una verdad única, pero sus resultados lo avalan, 14 títulos en seis años, de sus 389 partidos como entrenador solamente ha perdido el 11.8% y se mantiene invicto en sus encuentros de local en competiciones domésticas.
Mourinho consiguió el día de ayer algo de los que muy pocos pueden presumir, que el Barca se mirara al espejo y no se reconociera, ya veremos que plantea al enfrentarse a su maestro el 22 de mayo.
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