martes, 31 de agosto de 2010

La Revolución Francesa

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Un sexenio de polémica, eso fueron los años de Raymond Domenech al frente de la selección francesa. Seis años y algunos éxitos y derrotas después, se dio por finalizada la era Domenech. Una época marcada por los desplantes y caprichos, pero también por cierta regularidad en lo que se refiere a la participación de Francia en competencias internacionales.


Raymond fue siempre criticado, y su continuidad estaba todo el tiempo en entredicho, sin embargo, cada que finalizaba una competición él seguía en su puesto. No fue sino hasta después del fiasco de Sudáfrica cuando a Domenech, cual Robespierre a finales del siglo XVIII, le tocó su turno en la guillotina.


A pesar de esto, no debe culparse al entrenador de todos los males del equipo. Los problemas de les bleus comenzaron desde la fase clasificatoria al Mundial, donde después de un mediocre desempeño, se enfrentaron con Irlanda en el repechaje. El gol que le dio el pase a Francia, precedido por una clara mano de Henry desató una ola de críticas y comentarios contra los franceses, que incluso pedían su ausencia en la competencia.


Cuando todo parecía que estaba en calma, desde Le Zaman Café en el 8éme apareció Zahia Dehar a cimbrar los pilares del fútbol francés. Benzema, Ribéry y Govou, elementos importantes de la selección estaban sumergidos en un escándalo de proxenetismo y su participación en el Mundial estaba en vilo, no tanto por cuestiones técnicas, sino por problemas extra-cancha.


Los problemas no disminuyeron una vez iniciada la competición. Como consecuencia de los malos resultados, se comenzaron a gestar problemas al interior del equipo. Anelka explotó contra Domenech después de que el segundo criticara su desempeño en el encuentro contra México, y lo sustituyera por Gignac. La reacción del jugador del Chelsea, exagerada desde mi punto de vista al decirle al ahora ex-técnico “Vete a tomar por el culo, sucio hijo de puta”.


Como consecuencia de esto Anelka fue expulsado de la concentración, y esto terminó por resquebrajar a Francia por dentro. Al mismo tiempo que el Puma era excluido del equipo, pesaban acusaciones de conspiración sobre Zinedine Zidane y Evra, capitán del equipo se peleaba con el preparador físico. El grupo no resistió más y los jugadores se negaron a entrenarse en protesta a la expulsión del ex-jugador del Madrid y la revolución estaba completa. El primero en resistirlo fue Jean-Louis Valentin, director delegado de la Federación Francesa de Fútbol quien en medio de la tormenta renunció a su cargo.


Los resultados se observaron en el juego final contra Sudáfrica. A los ocho minutos de juego, Gourcouff ya había sido expulsado y Francia estaba siendo claramente superado por Sudáfrica. Finalmente un gol en la recta final del partido rompió el cero de la ofensiva francesa y terminó con el sueño sudafricano, aunque no fue suficiente para maquillar el paupérrimo desempeño de los azules en el Mundial.


El fracaso fue tan rotundo que tuvo eco en toda la sociedad francesa. Los problemas llegaron más lejos de la cancha para tener una implicación en el Estado y la nación. Si meses antes, los ciudadanos franceses se hacían consultas sobre su identidad nacional, el fracaso de la Copa del Mundo crea un miedo sobre los requerimientos que Francia necesitará para mantener su lugar en el mundo, un lugar que dominaba hasta hace poco y en el que hoy ve la caída de su poder y categoría.


Una Francia dividida, que ha encontrado en el fracaso de un equipo multiétnico la oportunidad de criticar el relativo multiculturalismo francés. Escaparate aprovechado por radicales, como el mismo Le Pen o el ensayista Finkielkraut, quienes relacionan el comportamiento de la selección de fútbol como un reflejo de los problemas en la sociedad y de la vida en los banlieus. En estas épocas se convulsiona el ideal de la integración francesa, ese modelo black, blanc, beur que exaltaba el triunfo de un país formado en la diversidad y que ahora sólo queda como recuerdo de viejas glorias.


El fracaso francés tuvo tanta relevancia, que el Presidente de la República, Nicolas Sarkozy, exigió una revisión del estado del fútbol en Francia y desde el Elíseo se les exigió a los responsables del fracaso sacar conclusiones que pudieran generar cambios estructurales en el balompié francés.


Francia se encontró frente a la verdad que le ofrece su nueva realidad. El fracaso del equipo de fútbol, ha venido a recordarle a los franceses que están perdiendo su lugar en el mundo, que su sociedad se encuentra más que dividida y que el debate simplemente ha servido para sacar a la luz la gran cantidad de problemas nacionales y sociales existentes en el seno de la nación.


Y debido a que la revolución no podía terminar sin el establecimiento de un nuevo líder, Laurent Blanc fue el elegido para dirigir al combinado francés. Blanc tiene una tarea difícil, pero fue su maravilloso Bordeaux el que enamoró a toda Europa y logró terminar con el reinado de terror que venía imponiendo el heptacampeón Lyon en la Ligue 1.
La primera prueba de Blanc al frente de la selección, aunque incluyó una derrota frente a Noruega, no puede tomarse como base. En esa primer convocatoria se destacó el descarte de los 23 jugadores que jugaron en el Mundial Sudáfrica 2010, y se presentaron caras nuevas como Sakho, Trémoulinas, Cabaye, Briand, Hoarau y Menez que me parecen serán muy interesantes, además de los excluidos Benzema y Nasri.


Un nuevo camino comienza para Francia, inician los juegos clasificatorios para la próxima Euro, y los bleus no tendrán un juego nada sencillo contra Bosnia y Herzegovina. La nueva lista de Le Président me gusta, regresan jugadores como Lloris, Sagna, Clichy, los Diarra, o Malouda que tuvieron participación en el Mundial y que habían estado castigados, y se suman a ellos nuevos talentos que ya habíamos mencionado. A pesar de esto, hay algunos llamados que no terminan de convencerme como son el de Mexès o Saha, y algunos que creo faltan como Toulalan, Evra y Ribéry, más claro el suspendido Gourcuff.


Será ahora momento de ver si Blanc puede reconducir a la selección al nivel de gloria que le corresponde por los jugadores que tiene y si el fútbol, tan ignorado generalmente por los franceses, puede ayudar a resolver el enigma de la identidad francesa.

martes, 6 de julio de 2010

1956 y el fin de una era

Si bien es cierto la historia de un país está formada por una sucesión de acontecimientos, existen coyunturas que cambian para siempre el devenir de un país. La Revolución Húngara de 1956 no sólo reafirmó el control del gobierno socialista en Budapest, sino que también terminó con uno de los equipos de fútbol más brillantes que hayan existido, el Aranjcsapat.

Es difícil imaginar una época en la que Hungría dominaba el fútbol internacional, pero a inicios de los años cincuenta, no había equipo que pudiera disputarle nada a los centroeuropeos. Se mantuvieron invictos durante más de tres años y medio, tiempo que les sirvió para alzarse con el oro Olímpico en 1952. Además entre junio de 1950 y noviembre de 1955 anotaron 220 goles en 51 encuentros, lo que significa un promedio superior a los cuatro goles por partido, nada más.

Después del duro golpe que había representado la Segunda Guerra Mundial para el mundo futbolístico, fue la Hungría de los años cincuenta el equipo que se encargo de reinventar el deporte en la era de la posguerra. Se les atribuye el abrir un nuevo capítulo en el diseño táctico debido al constante intercambio de posiciones con jugadores polivalentes que fue mejorado en los años setenta por Michels.

Más allá del título olímpico, creo que el momento de gloria para la selección húngara llegó en 1953. Ese año, la Hungría comunista se enfrentaba a la Inglaterra imperialista en el mismísimo Wembley, territorio sagrado para los ingleses, donde se habían mostrado invencibles hasta ese momento. Resultado, un 3-6 que no se olvida, porque Wembley era como tal, un recuerdo de la magnificiencia imperial, que sucumbía ante una Hungría moderna y comunista, dando un mensaje que llegaba más allá de la frontera del fútbol.

Después de ese encuentro, quedó claro que los Magiares Mágicos no sólo hicieron una renovación del sistema táctico, sino que también lograron un récord impresionante de 42 victorias, 7 empates y una derrota, aquella contra Alemania en 1954. El equipo húngaro se convirtió en uno de los equipos deportivos más dominantes del siglo XX. A medida que se convertía en una máquina de ganar, el equipo magiar fue utilizado como referencia del Bloque Oriental, se convirtió en una herramienta propagandística utilizada por las autoridades comunistas en Hungría para mostrar el éxito de los ideales socialistas y el poder del proletariado.

El concepto de Hungría como exportador del sistema socialista no fue un simple acto de propaganda. El diseñador de ese equipo, Gusztáv Sebes, era un socialista declarado que quería mostrarle al mundo el fútbol socialista, un nuevo movimiento regido por la idea de que la cohesión del equipo dependía de que el balón se propagara equitativamente entre todos los jugadores, y que una definición de roles más laxa a la postre definiría lo que sería el fútbol en años futuros. Tal vez no lo definió en su totalidad, pero ciertamente fue la antesala de una de las escuelas con mayor influencia en la actualidad, la escuela del Fútbol Total de los Países Bajos en los años setenta.

No hay que dejar de lado tampoco que la figura del 10, el playmaker es otra de las contribuciones de Sebes al fútbol moderno. En un equipo donde la versatilidad era la base y los jugadores intercambiaban posiciones, Hidegkuti era el responsable de dar forma al juego de los Magiares y las cifras récord de Puskás y Kocsis no son sino el reflejo del éxito generado por esta innovación.

Era tal el éxito del Equipo Dorado, que éste generaba un consenso nacional, algo sobre lo cual ser patriótico. Era el reflejo de una sociedad que creía que podía salir adelante, y en este sentido el gobierno lo utilizaba como elemento propagandístico de una ideología, pero para muchas personas, era mucho más, los seleccionados nacionales se convirtieron en propaganda en favor de la nación. La política nunca estuvo alejada del fútbol en la postguerra. El mismo Puskás en su libro Puskas on Puskas señalaba que la política y el fútbol estaban entrelazados y el gobierno húngaro estaba desesperado por utilizar a este deporte como un arma propagandística.

Para cuando llegó el Mundial de 1954 había un claro favorito, Hungría. No existía equipo capaz de enfrentarse a los magiares y salir victorioso. Un 8-3 contra Alemania Occidental en la primera ronda parecía señalar claramente lo que sucedería cuando se enfrentaron en la final alemanes y húngaros, pero contra todo pronóstico Alemania se impuso 3-2 en el llamado “Milagro de Berna”, y Hungría nunca logró ser la misma. Con un efecto totalmente contrario, existe gente que considera que la victoria alemana en Suiza fue parte importante para que el “Wirtschaftswunder” o milagro económico alemán tuviera lugar.

El equipo húngaro logró en cierta forma reponerse a la derrota en la final del mundial, sin embargo no regresó nunca a su máximo nivel. En el fútbol todo son momentos, sino aprovechas las circunstancias cuando las tienes a tu favor difícilmente volverán a aparecer. Eso pasó con Hungría, no lograron llevarse el campeonato mundial en el 54 y para ese entonces, el momentum que tan grande había hecho al equipo magiar, estaba perdido.

La estocada final a la Aranjcsapat tuvo lugar en 1956. Recordemos que Kruschev inició un movimiento de destalinización en ese año, y ese tipo de acciones como el discurso contra Stalin al interior de la Unión Soviética no hicieron sino debilitar el control que Rákosi tenía en el partido comunista en Hungría, lo que llevó a un movimiento revolucionario espontáneo conocido como la revolución húngara de 1956, que como resultado trajo un nuevo gobierno, pero mayor opresión por parte del mismo. Al momento que eso sucedió, la selección se encontraba de gira en el extranjero y para cuando ellos regresaban a Europa, los tanques soviéticos se postraban sobre las calles de Budapest y la mayor parte de aquella generación dorada prefirió exiliarse lejos de su tierra natal a buscar construir una utopía socialista que nunca llegaría.

Con los jugadores asentados en diferentes partes del mundo y el férreo control del gobierno, la leyenda estaba muerto. El futbol húngaro nunca pudo recuperarse a ese golpe, derivado no tanto de la opresión aplicada por el gobierno, sino más bien por la forma abrupta en la que una generación dorada desapareció de la escena. El equipo nacional húngaro se ha convertido al interior del país en tabú, nadie quiere referirse a él, en parte por no querer recordar ese pasado mágico que fue y no es más. Pareciera ser que cada vez que Hungría sale a la cancha, tiene que cargar con el peso del pasado, con la sombra de ese gran equipo que se fue y como la esperanza del de ese pueblo húngaro, nunca regresó.

martes, 8 de junio de 2010

Le Boucher

Domenech, el entrenador, el astrólogo, el showman. Si observamos a los entrenadores que formaran parte del elenco de Sudáfrica 2010, pocos son tan antipáticos como Raymond Domenech.

El francés ha sido señalado por todo el mundo por su decisión de dejar a Benzema fuera del mundial, pero sus 'domenechadas' como las llaman algunos, vienen de más tiempo atrás.

La historia del galo no es tan diferente a la de otros, un buen jugador con mala fama (el apodo ‘ le boucher ‘ no te lo ganas por nada) que debutó en el club de su ciudad natal, el Lyon, y que también fue el último equipo al que entrenó antes de pasar el equipo sub-21 de Francia para posteriormente llegar a los bleus en 2004 y convertirse en esa figura que tanto polariza.

Su llegada no fue fácil, le tocó convertirse en el puente de esa generación ganadora de Francia 98 y Países Bajos-Bélgica 2000, con la nueva generación que llegaba en sustitución de los Blanc, Zidane, Viera y compañía. Domenech se hizo cargo del equipo después de la sorpresiva, en ese momento, derrota contra Grecia en los cuartos de final de la Euro en Portugal, y desde que llegó habló de la necesidad de realizar cambios profundos en el equipo. Cuando Raymond arribó al equipo, además del cambio generacional estaba la división al interior de la sociedad francesa. Increíblemente Domenech ha logrado reunirlos a todos, pero en su contra, ya que el preparador es un tipo tan odiado, pero con tanta suerte, que sigue en el cargo.

Pero ser odiado nunca ha representado un problema para el francés. Cuando debutó con el OL un compañero suyo, Jean Baeza hizo una entrada que terminó con la carrera del delantero Helmut Metzler. El look de los dos jugadores del Lyon era tan parecido que la prensa señaló que Domenech fue quien había realizado la entrada, y el no corrigió, para posteriormente decir: “Yo estaba empezando y consideré que era importante que se hablara de mí, para bien o para mal, así que decidí no corregir a la prensa”. Si, así es el Domenech al que no le importa lo que se diga de él, mientras algo se diga.

Y si prometió cambios a su llegada, no falló a la hora de hacerlos realidad. Los primeros en sufrir con Domenech fueron Ludovic Giuly y Robert Pires, uno subcampéon de Europa y el otro parte importante de aquel Arsenal imbatible. El debate aquí no surgió por la no convocatoria, sino por la razón, fue este el momento en que el Domenech astrólogo surgió. Ambos jugadores son escorpiones, y como todos sabemos, los escorpiones tienden a autodestruirse y por lo tanto no son buenos para el grupo, así que están mejor fuera.

El camino a Alemania 2006 fue complicado y requirió el regreso de tres mosqueteros de la vieja guardia como lo eran Zidane, Thuram y Makelele para poder calificar. La historia que sigue a continuación es por todos conocida, después de una mala primer ronda con dos empates frente a Suiza y Corea y una victoria sobre Togo, el equipo de la mano de Zizou levantó su nivel de juego para llegar a Berlín, donde finalmente caería ante Italia.

Llegar a la final, salvaría la cabeza de Domenech, quien para la siguiente gran competición, la Euro 2008 realizó una convocatoria en una mezcla con jugadores experimentados como Thuram, Makelele o Henry, combinado con la nueva generación de Bemzema, Nasri o Gomis. El resultado una humllación para un equipo que dependía en exceso de lo que realizara Ribéry y que sólo fue capaz de anotar un gol contra Países Bajos.

El resultado, un cuestionadísimo Domenech y la posterior relegación de una generación que prometía demasiado pero que nunca pudo explotar con la azul. Hablamos del Domenech showman, no por haber actuado en una película, sino porque el mismo día que Francia cayó eliminada frente a Italia se presentó ante los medios, no para explicar las razones del fracaso francés, sino para pedirle matrimonio a su entonces novia Estelle Denis, presentadora de la cadena M6.

Sobre la calificación para Sudáfrica, poco que agregar. Nuevamente fue difícil sacar puntos que parecían sencillos y tuvo que aparecer esa mano de último momento de Henry contra Irlanda para darle el pase a les bleus en el último momento. Su convocatoria para este Mundial ha sido cuestionada por la ausencia de gente como Benzema, Nasri o Gomis, a quienes les tuvo la confianza en 2008, o la inclusión de gente como Cissé o Valbuena. Adicionalmente el planteamiento táctico no termina de convencer porque pone de interior a Malouda cuando sus mejores juegos los hace de extremo o a Anelka lo deja de puro cuando ha demostrado jugar mejor más tirado a la derecha tal y como lo hace en el Chelsea.

Recientemente ha encontrado un mejor planteamiento en un 4-3-3 en el cual un Gourcuff que no ha terminado de explotar con Francia tiene toda la responsabilidad de crear el juego y donde se sigue apostando a la explosividad que Ribéry pueda tener en la banda.

Es así como está Francia se presenta al Mundial. Increíble que un equipo que fácilmente tiene a dos jugadores por posición no se encuentre entre los favoritos, pero así es de imprevisible esta selección, tan imprevisible como su técnico cuando anunció su lista del Alemania 2006 por un mensaje de voz de su celular. Francia es una incógnita, puede despertarse y jugar como lo hizo en 2006 o puede ser tan patética como lo fue hace dos años en Suiza. Lo veremos el próximo día 11.

M


Faltan pocos días para el comienzo de una nueva cita mundialista, y todas las miradas del mundo se centran en África, ese continente abandonado despierta nuevamente un interés en el general de la población. Una vez más, el fútbol, mostrando su inagotable capacidad de arrastre, le permite a África formar parte de un selecto grupo que hace algunos años era exclusivo para países occidentales.


Es dentro de este marco, que el continente buscará llamar la atención de un mundo, que generalmente la mantiene olvidada, entre la indiferencia y el prejuicio, observada a través del espejo de la guerra y el hambre, pero que intentará aprovechar ésta oportunidad para demostrar de lo que es capaz. Todo lo que sucede alrededor de la Copa del Mundo, evidentemente rebasa el aspecto exclusivamente deportivo para convertirse en un fenómeno socio-cultural.


En el fútbol como en la política, el poder tiene un rol central. Aquel que controla la pelota define el partido y quien tiene el poder marca el rumbo del país. Lo creamos o no, ese es el poder del fútbol y más en un continente como África, donde las balas se mezclan con los goles. Sin embargo, también hay historias de esperanza y mejor futuro. Esta es la historia de George Weah, uno de los doce hijos de un mecánico y una vendedora ambulante que creció para convertirse en el mejor jugador africano de fútbol de la historia y candidato a la Presidencia de Liberia en 2005.


La historia del fútbol ha estado ligada a África desde la llegada de los colonos europeos al continente. Así también, la política tan ligada al fútbol desde sus inicios ya que el establecimiento de un tipo de gobierno directo o indirecto influía no sólo en el ámbito de su competencia, sino también en los espacios social y deportivo.


La forma de gobierno influyó en el estilo de jugar fútbol y la adaptación al mismo, el modelo británico o indirecto, creó “zonas especiales de juego” y fue abiertamente racista, lo que enseñó a los jugadores africanos a esperar el racismo por parte de los extranjeros, por lo que ayudó a su posterior adaptación en Europa. Por otra parte, el modelo francés predicó, al más puro estilo de los valores de la República, que todos los hombres eran iguales y por lo tanto cada colonia fue nominalmente parte de Francia, lo que creó un juego más compacto pero con poca adaptabilidad ante agresiones del exterior.


Es en este marco que nuestra historia toma lugar. Liberia es un caso particular, su vínculo tan estrecho a los Estados Unidos le ha dado un status especial al país, sin embargo, también han encontrado en el fútbol su medio de expresión. Tal y como el mismo Roger Milla ha dicho, es gracias al fútbol que un país pequeño puede convertirse en un grande. Y si el fútbol puede convertir a un país chico en uno mayor, lo mismo hace con los individuos, y en este sentido Weah aprovechó su gran éxito futbolístico para desempeñarse en la política. Las transformaciones sociopolíticas al interior de las sociedades africanas han generado un cambio en la cultura del fútbol en el continente, y África ha encontrado en el fútbol la forma para darse a conocer al mundo.


Esta situación, aunada a la poca credibilidad de la que gozan los políticos, nos permite entender la razón por la que la gente confío en Weah para ser su candidato a la Presidencia. Un individuo cuyo “único logro” había sido proyectar la imagen del país a nivel mundial, y por qué lo consideraban como el pilar para lograr la unificación y reconciliación en un país que había sido devastado por una guerra civil que duró trece años.


Además tenemos el factor que durante la sangrienta guerra civil que tuvo lugar en Liberia, George Weah encontró la forma de brindarle esperanza al país a través del fútbol. Las facciones beligerantes hacían un alto al fuego cuando el equipo capitaneado por el “Rey León” jugaba algún partido. Finalmente, cuando la paz llegó al país en 2003, el fútbol podía ser fundamental para recuperar a un país en términos de reconstrucción nacional, reconciliación y orgullo nacional. De esta forma la figura de Weah toma gran relevancia.


Las elecciones de 2005 eran entonces los comicios de la esperanza. La esperanza de tener finalmente un Presidente electo después de 15 años, la esperanza de la paz y la democracia. Interesante es observar que los dos candidatos que llegaron a la segunda ronda sí representaban una esperanza. Por un lado la ganadora, Ellen Johnson-Sirleaf reconocida economista se convertía en la primera mujer Jefe de Estado en África elegida en las urnas, y por otra parte Weah, ese héroe nacional que representaba una inspiración para la población y un elemento de unidad.


La historia del ex-jugador del Milán es aquella de rags-to-riches, un niño de los barrios pobres de Monrovia que comienza a jugar fútbol y poco a poco va forjando una leyenda y un mito, pero que al mismo tiempo nunca se olvida de sus raíces y regresa para invertir su fortuna en el desarrollo del país y como Embajador de UNICEF. Su importancia también radica en que es un individuo que se hizo él solo, y que se transformó en un modelo a seguir. Esto creó un sentimiento de esperanza y empatía en una población devastada por la guerra civil, y al mismo tiempo generó la creación de un vínculo más estrecho entre aquella y su gobierno.


Weah, tuvo el mérito de lograr un enorme apoyo entre los jóvenes de Liberia y la población urbana, y su participación en la elección tuvo el aspecto positivo de introducir a una gran cantidad de jóvenes a la política liberiana, y que sin la participación del astro, seguramente no se hubieran motivado a ser parte.


Es cierto que George Weah no logró obtener la presidencia, pero aún así es importante destacar su trabajo de acercamiento con la población, el cual, le ayudó a posicionarse rápidamente dentro de la esfera política del país, la gente se identificaba rápidamente con él, a pesar de no contar, a decir de sus rivales, con las credenciales académicas que un gobernante debería de poseer.


George Weah recibirá su segunda oportunidad en el año 2011 cuando vuelva a presentarse a las elecciones presidenciales. El ex-futbolista le está dando forma a su candidatura y ha utilizado este tiempo para prepararse. Carrera universitaria y mayor experiencia son sus armas frente a los críticos que atacaban su incapacidad para gobernar. El fútbol nuevamente sale de su ámbito meramente deportivo para transformar a una sociedad. El balón está en la cancha de Weah, veamos si será capaz de hacer con esta nueva oportunidad lo mismo que hacía en el PSG.

martes, 1 de junio de 2010

El hombre que transformó el fútbol europeo


Si preguntara quien es la persona que en los últimos quince años ha tenido la mayor influencia en la transformación del fútbol europeo, probablemente obtendría muchas respuestas, pero no sé cuantas mencionarían a Jean-Marc Bosman.

Los últimos años han representado un cambio sustancial en el mercado de transferencias del fútbol europeo. La expansión de nuevos mercados, la mercadotecnia, los derechos televisivos y los grandes ingresos han provocado un aumento en el número de transferencias y constantes migraciones de los jugadores de todo el continente a las ligas europeas más importantes. La principal razón de este cambio acelerado fue la resolución del caso Bosman.

Para quienes no estén familiarizados con la este caso, la decisión Bosman fue una decisión jurídica declarada en 1995 por el Tribunal de Justicia Europeo en relación a la libre circulación de los trabajadores, la libertad de asociación, la no discriminación por nacionalidad y el efecto directo del artículo 48 del Tratado de Roma. El caso enfrentaba la legalidad del régimen de transferencias de jugadores y la existencia de los sistemas de cuotas que limitaba el número de jugadores extranjeros en los equipos y prohibían las restricciones que no permitían a los jugadores profesionales en la Unión a circular libremente de un club a otro al finalizar su contrato.

Sin querer entrar en muchos aspectos legales, el artículo 48 del Tratado establece que la libertad de circulación de los trabajadores debe estar protegida al interior de la Comunidad Europea y que esa libertad de circulación supone la eliminación de toda discriminación por razón de nacionalidad entre los trabajadores de los Estados miembros en materia de empleo, la retribución y demás condiciones de trabajo, así como el derecho de los europeos a circular libremente por el territorio de la Unión para fines laborales.

Jean-Marc Bosman no fue la primer persona que intentó promover la libre circulación de los deportistas al interior de la Unión Europea (UE), pero si fue quien tuvo más impacto. El problema surgió cuando a Bosman, jugando para el R.C. Liege en Bélgica, se le redujo su salario y se le puso en la lista de transferibles sin que ningún club se interesara por él. Como respuesta a esto, el jugador realizó un contrato con el club francés l'Union Sportive de Litoral de Dunkerque, pero al final el club belga dudó de la solvencia económica del equipo francés, canceló el contrato, suspendió Bosman y le impidió jugar el resto de la temporada.

Como respuesta, Bosman presentó una demanda contra el club, el proceso inició en las cortes locales en Lieja, pero finalmente se resolvió en la Corte Europea de Justicia. En lo que respecta a las normas de transferencia, el Tribunal señaló que las prácticas de la Unión Europea de Federaciones de Fútbol (UEFA) afectaban directamente el acceso de los jugadores al mercado de trabajo e impedían la libre circulación, por lo que iba en contra del artículo 48 del Tratado de Roma. Además, y convirtiéndose en el elemento que transformaría el fútbol europeo, la Corte se pronunció en contra de las cláusulas restrictivas por nacionalidad, es decir, el hecho de que los equipos de fútbol sólo pudieran alinear a cierto número limitado de jugadores de los Estados Miembros de la Unión.

La sentencia Bosman ha creado dos tipos de clubes europeos (dependiendo si pertenecen a los 27 o no, pero todos son UEFA), los comunitarios y los extra - comunitarios. Los primeros tienen la oportunidad de firmar a cualquier jugador de la Unión Europea (UE) sin que éstos ocupen una plaza de extranjeros, no sólo en sus propias ligas sino también en las competiciones continentales, los extra - comunitarios tenían que atenerse a la regla 3+2 de la UEFA, que significa tres jugadores extranjeros y dos asimilados. Asimismo, creó dos tipos de jugadores, los comunitarios, aquellos que pertenecen a los 27 países de la UE y al Espacio Económico Europeo, y los extracomunitarios, que luchan por ocupar una de las dos plazas que tienen disponibles por equipo.

Cuando la Corte falló a favor de Bosman, una nueva era dio comienzo en el fútbol, la razón es que el Tribunal Europeo declaró que el deporte es como cualquier otra actividad económica y está sujeto a las reglas ordinarias de legislación. Antes del caso Bosman, las federaciones y la UEFA se habían convencido de que el fútbol era una “actividad específica", y que debía de ser gobernada por sus propias leyes.

Más allá de cuestiones legales, las implicaciones de esta sentencia se ven ahora en toda Europa. Por ejemplo, los clubes se ven en la necesidad de hacer contratos más largos para mantener a sus jugadores, y evitar así el traspaso gratuito, pero el problema viene para los equipos pequeños que no pueden firmar contratos de gran duración con sus jugadores, y por lo tanto sus grandes promesas pueden ir a un club más prestigioso en una transferencia libre o con muy poco costo. Sin embargo, el caso Bosman ha trabajado en beneficio de los jugadores, ahora pueden exigir salarios más altos y trasladarse al club que les ofrece más beneficios. Ahora, como en todas las industrias, los mejores empleados tendrán control sobre su propia carrera, y serán capaces de exigir mejores salarios.

Quince años después de la sentencia Bosman, todavía observamos los cambios que provocó en la industria del fútbol, no sólo como una actividad deportiva sino también como una actividad económica. La migración de los jugadores de los países europeos es mayor que en cualquier otra industria (por ejemplo en España más del 40% de los futbolistas son extranjeros).

La rápida expansión del mercado del fútbol después de la sentencia Bosman se ha convertido en un importante medio para ampliar la ciudadanía europea, ya que el concepto de jugadores comunitarios ha nacido en oposición al concepto de la no - los jugadores comunitarios, lo que refleja una integración entre todos los jugadores de los Estados miembros.

El caso Bosman ha demostrado ser un punto de ruptura en el deporte europeo, es indispensable entender que la apertura de las fronteras de fútbol dentro de la UE como consecuencia de Bosman necesita ser considerados junto con la evolución política y económica en diferentes partes del mundo. Además, logró hacer que el fútbol europeo se atendiera a la legislación existente y no se moviera en un régimen paralelo, cosa que sin duda, estamos lejos de observar en México.

M

lunes, 31 de mayo de 2010

Quote del día...

“Estamos cansado de cómo lo han tratado, no es la primera vez que le hacen esto y ya basta, Jona no volverá a jugar con México."
Zizinho (31-V-2010)

Ahora si estoy preocupado, ya nunca vamos a poder ser campeones del mundo.... Jona por favor no te vayas...

Mi noche en el Bernabéu



El 22 de mayo todas las miradas estaban puestas en Madrid. Se disputaba la final de la Champions, y el ambiente que se vivía en la ciudad era digno de un evento de tal importancia. Yo afortunadamente tuve la oportunidad de trabajar en la final y quiero compartirles como se vivió el partido desde otra perspectiva.

Desde inicio del año fue a Madrid para entrevistarme con la gente de la UEFA a fin de poder colaborar como voluntaria en la Final de la Champions League en el Santiago Bernabéu. El puesto por el que competía era en la sección de Medios y Televisión en el estadio, todo lo relativo a prensa, relaciones públicas, etc. y lograrlo significaría la posibilidad de estar en la final y vivirla de una forma diferente, en contacto con los medios y los jugadores, antes y después del partido.

Fui aceptada y esperé ansiosamente a que llegara el mes de mayo. En el camino mis favoritos, el Real Madrid y el Manchester fueron cayendo en las rondas previas, sin embargo, los dos equipos que llegaron eran clubes con historia y sus seguidores tomaron Madrid, tanto bávaros como interistas es de lo mejor que te puedes encontrar por acá cuando se trata de apoyar a sus equipos, y no defraudaron.

Como no podía ser de otra forma, nuestros trabajos comenzaron desde el día 18. Después de recibir el kit de bienvenida, que incluía uniforme y acreditación para entrar a las zonas de prensa y cancha, comencé mis labores. Mi trabajo en realidad era hacer de todo un poco, desde estar apoyando en las ruedas de prensa, donde tuve la oportunidad de conocer a José Mourinho, Luis Figo, Raúl, entre otros, hacer los paquetes para las televisoras que cubrieron el evento, elaboración y entrega de regalos a la prensa, conferencias de prensa el día antes del partido, y al finalizar el encuentro, en fin una gran variedad de actividades.

Tuve la oportunidad de estar en todas las ruedas de prensa, así como en el entrenamiento del Bayern previo al partido. Igualmente estuve presente durante las entrevistas que las televisoras realizaban a los dos hombres más importantes de la Final, el MVP Milito y el siempre mediático Mourinho.

Ya el día de la final, mi trabajo estuvo principalmente en la zona de comentaristas y reporteros, una experiencia única porque tuve la oportunidad de conocer a periodistas de todo el mundo, cada uno con una visión diferente de lo que ocurría, y estuve todo el segundo tiempo con los comentaristas de TVE, quienes me explicaron algunas cuestiones “backstage” de las transmisiones, el trabajo que se realiza en cada partido y que nunca se llega a conocer, por ejemplo la forma en la que identifican a los jugadores en el campo, las tomas desde la spider cam, etc.

En realidad la experiencia fue increíble, aprendí que detrás de cada evento deportivo hay cientos de personas, que hacen todo tipo de trabajos y que logran que la realización del evento sea perfecto. El equipo de trabajo de T.E.A.M y la UEFA tienen un ambiente único para trabajar, de amistad, cordialidad, diversión y formalidad, no importaba tu nacionalidad ni tus colores, todos estábamos trabajado juntos por un mismo propósito que la final en Madrid fuera todo un éxito.

Para finalizar, y en agradecimiento a nuestra colaboración, la gente de la UEFA hizo una fiesta en el Santiago Bernabeu, un paquete que incluía bebidas y canapés para que entre todos compartiéramos las experiencias que tuvimos durante la ardua semana de trabajo, además nos prepararon un video con fotos y en el que se agradecía a cada uno de nosotros y el cual fue transmitido en las pantallas de la cancha.

En lo personal quede muy satisfecha de colaborar con ellos, no sólo fue la posibilidad de trabajar en una final de la Champions League, también hice muchos nuevos amigos, tuve el placer estar en la final con un ambiente increíble, conocí a todos los futbolistas y directores técnicos, en fin una semana en la que dormí poco, disfrute mucho y aprendí más.

Después me fui a Wembley a ver a la Selección, pero eso tal vez se los contaré en otra ocasión.

Diana