martes, 1 de junio de 2010

El hombre que transformó el fútbol europeo


Si preguntara quien es la persona que en los últimos quince años ha tenido la mayor influencia en la transformación del fútbol europeo, probablemente obtendría muchas respuestas, pero no sé cuantas mencionarían a Jean-Marc Bosman.

Los últimos años han representado un cambio sustancial en el mercado de transferencias del fútbol europeo. La expansión de nuevos mercados, la mercadotecnia, los derechos televisivos y los grandes ingresos han provocado un aumento en el número de transferencias y constantes migraciones de los jugadores de todo el continente a las ligas europeas más importantes. La principal razón de este cambio acelerado fue la resolución del caso Bosman.

Para quienes no estén familiarizados con la este caso, la decisión Bosman fue una decisión jurídica declarada en 1995 por el Tribunal de Justicia Europeo en relación a la libre circulación de los trabajadores, la libertad de asociación, la no discriminación por nacionalidad y el efecto directo del artículo 48 del Tratado de Roma. El caso enfrentaba la legalidad del régimen de transferencias de jugadores y la existencia de los sistemas de cuotas que limitaba el número de jugadores extranjeros en los equipos y prohibían las restricciones que no permitían a los jugadores profesionales en la Unión a circular libremente de un club a otro al finalizar su contrato.

Sin querer entrar en muchos aspectos legales, el artículo 48 del Tratado establece que la libertad de circulación de los trabajadores debe estar protegida al interior de la Comunidad Europea y que esa libertad de circulación supone la eliminación de toda discriminación por razón de nacionalidad entre los trabajadores de los Estados miembros en materia de empleo, la retribución y demás condiciones de trabajo, así como el derecho de los europeos a circular libremente por el territorio de la Unión para fines laborales.

Jean-Marc Bosman no fue la primer persona que intentó promover la libre circulación de los deportistas al interior de la Unión Europea (UE), pero si fue quien tuvo más impacto. El problema surgió cuando a Bosman, jugando para el R.C. Liege en Bélgica, se le redujo su salario y se le puso en la lista de transferibles sin que ningún club se interesara por él. Como respuesta a esto, el jugador realizó un contrato con el club francés l'Union Sportive de Litoral de Dunkerque, pero al final el club belga dudó de la solvencia económica del equipo francés, canceló el contrato, suspendió Bosman y le impidió jugar el resto de la temporada.

Como respuesta, Bosman presentó una demanda contra el club, el proceso inició en las cortes locales en Lieja, pero finalmente se resolvió en la Corte Europea de Justicia. En lo que respecta a las normas de transferencia, el Tribunal señaló que las prácticas de la Unión Europea de Federaciones de Fútbol (UEFA) afectaban directamente el acceso de los jugadores al mercado de trabajo e impedían la libre circulación, por lo que iba en contra del artículo 48 del Tratado de Roma. Además, y convirtiéndose en el elemento que transformaría el fútbol europeo, la Corte se pronunció en contra de las cláusulas restrictivas por nacionalidad, es decir, el hecho de que los equipos de fútbol sólo pudieran alinear a cierto número limitado de jugadores de los Estados Miembros de la Unión.

La sentencia Bosman ha creado dos tipos de clubes europeos (dependiendo si pertenecen a los 27 o no, pero todos son UEFA), los comunitarios y los extra - comunitarios. Los primeros tienen la oportunidad de firmar a cualquier jugador de la Unión Europea (UE) sin que éstos ocupen una plaza de extranjeros, no sólo en sus propias ligas sino también en las competiciones continentales, los extra - comunitarios tenían que atenerse a la regla 3+2 de la UEFA, que significa tres jugadores extranjeros y dos asimilados. Asimismo, creó dos tipos de jugadores, los comunitarios, aquellos que pertenecen a los 27 países de la UE y al Espacio Económico Europeo, y los extracomunitarios, que luchan por ocupar una de las dos plazas que tienen disponibles por equipo.

Cuando la Corte falló a favor de Bosman, una nueva era dio comienzo en el fútbol, la razón es que el Tribunal Europeo declaró que el deporte es como cualquier otra actividad económica y está sujeto a las reglas ordinarias de legislación. Antes del caso Bosman, las federaciones y la UEFA se habían convencido de que el fútbol era una “actividad específica", y que debía de ser gobernada por sus propias leyes.

Más allá de cuestiones legales, las implicaciones de esta sentencia se ven ahora en toda Europa. Por ejemplo, los clubes se ven en la necesidad de hacer contratos más largos para mantener a sus jugadores, y evitar así el traspaso gratuito, pero el problema viene para los equipos pequeños que no pueden firmar contratos de gran duración con sus jugadores, y por lo tanto sus grandes promesas pueden ir a un club más prestigioso en una transferencia libre o con muy poco costo. Sin embargo, el caso Bosman ha trabajado en beneficio de los jugadores, ahora pueden exigir salarios más altos y trasladarse al club que les ofrece más beneficios. Ahora, como en todas las industrias, los mejores empleados tendrán control sobre su propia carrera, y serán capaces de exigir mejores salarios.

Quince años después de la sentencia Bosman, todavía observamos los cambios que provocó en la industria del fútbol, no sólo como una actividad deportiva sino también como una actividad económica. La migración de los jugadores de los países europeos es mayor que en cualquier otra industria (por ejemplo en España más del 40% de los futbolistas son extranjeros).

La rápida expansión del mercado del fútbol después de la sentencia Bosman se ha convertido en un importante medio para ampliar la ciudadanía europea, ya que el concepto de jugadores comunitarios ha nacido en oposición al concepto de la no - los jugadores comunitarios, lo que refleja una integración entre todos los jugadores de los Estados miembros.

El caso Bosman ha demostrado ser un punto de ruptura en el deporte europeo, es indispensable entender que la apertura de las fronteras de fútbol dentro de la UE como consecuencia de Bosman necesita ser considerados junto con la evolución política y económica en diferentes partes del mundo. Además, logró hacer que el fútbol europeo se atendiera a la legislación existente y no se moviera en un régimen paralelo, cosa que sin duda, estamos lejos de observar en México.

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