martes, 8 de junio de 2010


Faltan pocos días para el comienzo de una nueva cita mundialista, y todas las miradas del mundo se centran en África, ese continente abandonado despierta nuevamente un interés en el general de la población. Una vez más, el fútbol, mostrando su inagotable capacidad de arrastre, le permite a África formar parte de un selecto grupo que hace algunos años era exclusivo para países occidentales.


Es dentro de este marco, que el continente buscará llamar la atención de un mundo, que generalmente la mantiene olvidada, entre la indiferencia y el prejuicio, observada a través del espejo de la guerra y el hambre, pero que intentará aprovechar ésta oportunidad para demostrar de lo que es capaz. Todo lo que sucede alrededor de la Copa del Mundo, evidentemente rebasa el aspecto exclusivamente deportivo para convertirse en un fenómeno socio-cultural.


En el fútbol como en la política, el poder tiene un rol central. Aquel que controla la pelota define el partido y quien tiene el poder marca el rumbo del país. Lo creamos o no, ese es el poder del fútbol y más en un continente como África, donde las balas se mezclan con los goles. Sin embargo, también hay historias de esperanza y mejor futuro. Esta es la historia de George Weah, uno de los doce hijos de un mecánico y una vendedora ambulante que creció para convertirse en el mejor jugador africano de fútbol de la historia y candidato a la Presidencia de Liberia en 2005.


La historia del fútbol ha estado ligada a África desde la llegada de los colonos europeos al continente. Así también, la política tan ligada al fútbol desde sus inicios ya que el establecimiento de un tipo de gobierno directo o indirecto influía no sólo en el ámbito de su competencia, sino también en los espacios social y deportivo.


La forma de gobierno influyó en el estilo de jugar fútbol y la adaptación al mismo, el modelo británico o indirecto, creó “zonas especiales de juego” y fue abiertamente racista, lo que enseñó a los jugadores africanos a esperar el racismo por parte de los extranjeros, por lo que ayudó a su posterior adaptación en Europa. Por otra parte, el modelo francés predicó, al más puro estilo de los valores de la República, que todos los hombres eran iguales y por lo tanto cada colonia fue nominalmente parte de Francia, lo que creó un juego más compacto pero con poca adaptabilidad ante agresiones del exterior.


Es en este marco que nuestra historia toma lugar. Liberia es un caso particular, su vínculo tan estrecho a los Estados Unidos le ha dado un status especial al país, sin embargo, también han encontrado en el fútbol su medio de expresión. Tal y como el mismo Roger Milla ha dicho, es gracias al fútbol que un país pequeño puede convertirse en un grande. Y si el fútbol puede convertir a un país chico en uno mayor, lo mismo hace con los individuos, y en este sentido Weah aprovechó su gran éxito futbolístico para desempeñarse en la política. Las transformaciones sociopolíticas al interior de las sociedades africanas han generado un cambio en la cultura del fútbol en el continente, y África ha encontrado en el fútbol la forma para darse a conocer al mundo.


Esta situación, aunada a la poca credibilidad de la que gozan los políticos, nos permite entender la razón por la que la gente confío en Weah para ser su candidato a la Presidencia. Un individuo cuyo “único logro” había sido proyectar la imagen del país a nivel mundial, y por qué lo consideraban como el pilar para lograr la unificación y reconciliación en un país que había sido devastado por una guerra civil que duró trece años.


Además tenemos el factor que durante la sangrienta guerra civil que tuvo lugar en Liberia, George Weah encontró la forma de brindarle esperanza al país a través del fútbol. Las facciones beligerantes hacían un alto al fuego cuando el equipo capitaneado por el “Rey León” jugaba algún partido. Finalmente, cuando la paz llegó al país en 2003, el fútbol podía ser fundamental para recuperar a un país en términos de reconstrucción nacional, reconciliación y orgullo nacional. De esta forma la figura de Weah toma gran relevancia.


Las elecciones de 2005 eran entonces los comicios de la esperanza. La esperanza de tener finalmente un Presidente electo después de 15 años, la esperanza de la paz y la democracia. Interesante es observar que los dos candidatos que llegaron a la segunda ronda sí representaban una esperanza. Por un lado la ganadora, Ellen Johnson-Sirleaf reconocida economista se convertía en la primera mujer Jefe de Estado en África elegida en las urnas, y por otra parte Weah, ese héroe nacional que representaba una inspiración para la población y un elemento de unidad.


La historia del ex-jugador del Milán es aquella de rags-to-riches, un niño de los barrios pobres de Monrovia que comienza a jugar fútbol y poco a poco va forjando una leyenda y un mito, pero que al mismo tiempo nunca se olvida de sus raíces y regresa para invertir su fortuna en el desarrollo del país y como Embajador de UNICEF. Su importancia también radica en que es un individuo que se hizo él solo, y que se transformó en un modelo a seguir. Esto creó un sentimiento de esperanza y empatía en una población devastada por la guerra civil, y al mismo tiempo generó la creación de un vínculo más estrecho entre aquella y su gobierno.


Weah, tuvo el mérito de lograr un enorme apoyo entre los jóvenes de Liberia y la población urbana, y su participación en la elección tuvo el aspecto positivo de introducir a una gran cantidad de jóvenes a la política liberiana, y que sin la participación del astro, seguramente no se hubieran motivado a ser parte.


Es cierto que George Weah no logró obtener la presidencia, pero aún así es importante destacar su trabajo de acercamiento con la población, el cual, le ayudó a posicionarse rápidamente dentro de la esfera política del país, la gente se identificaba rápidamente con él, a pesar de no contar, a decir de sus rivales, con las credenciales académicas que un gobernante debería de poseer.


George Weah recibirá su segunda oportunidad en el año 2011 cuando vuelva a presentarse a las elecciones presidenciales. El ex-futbolista le está dando forma a su candidatura y ha utilizado este tiempo para prepararse. Carrera universitaria y mayor experiencia son sus armas frente a los críticos que atacaban su incapacidad para gobernar. El fútbol nuevamente sale de su ámbito meramente deportivo para transformar a una sociedad. El balón está en la cancha de Weah, veamos si será capaz de hacer con esta nueva oportunidad lo mismo que hacía en el PSG.

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